jueves, 19 de abril de 2012

EL DESTETE (VI)

Cuando la naturaleza funciona y se le permite hacer su trabajo no existen límites.


Nuestra asesora de Toledo, Raquel Lozano os dedica un nuevo capítulo sobre el destete que esperamos os guste.

“El que no cree en la magia nunca la encontrará”

Roal Dahl (1916-1990); escritor inglés

Destete natural (a partir de los dos años)

Una madre que ha amamantado a su bebé hasta los dos años de vida puede considerar normal que si hijo siga lactando lactando hasta que él lo decida, o puede pensar eso a priori y después cambiar de opinión por algún motivo en concreto o en abstracto. 
En cualquier caso a partir de los dos años casi todo el mundo hablará de lactancia prolongada:
En muchos textos se define lactancia prolongada a aquella que se extiende por más de dos años, pero en la práctica los retos con los que se encuentra una madre que lacta más de dos años son los mismos que los de una madre que lacta más allá del año de vida. No existe consenso ni evidencias científicas que demuestren que, a partir de cierto momento, la lactancia tiene inconvenientes o pierde propiedades”(1)

Llegados a este punto, lo mejor es hablar de destete por elección del niño o de destete consensuado entre madre y bebé. Yolanda González(2) lo define así: “El destete funcional se produce cuando (…) el bebé o el niño lo integra como un paso madurativo en su desarrollo. Son los destetes de común acuerdo o los producidos por los pequeños cuando ellos toman la iniciativa de no necesitar ya el pecho materno”

Beneficios ¿la leche sigue alimentando? ¿hasta cuando?

Prejuicios a parte, es un hecho científicamente probado que la L.M. ofrece el 30% de la aportación nutricional de un niño de 24 meses de edad (a los 6-8 meses el aporte es del 70%, y a los 9-11 meses de 55%(3), además de un aporte inmunológico insustituible que va aumentando a medida que pasa el tiempo (recordemos que hasta los 6 años no se produce la maduración inmunológica de los niños), de la misma forma que aumenta la protección de la madre frente a enfermedades como el cáncer.

“Existen algunos estudios que evalúan los cambios en la composición de la leche materna durante el proceso del destete. La concentración de proteínas aumenta hasta el 142% del basal, los lípidos mantienen su concentración, el hierro aumenta hasta el 172%, el calcio permanece constante y el zinc disminuye hasta el 58% del basal. Los factores inmunitarios se mantienen durante el destete gradual. También el sabor cambia, tornándose la leche algo más salada que antes, sobre todo al aumento de la concentración de sales minerales (principalmente de sodio)”(4).

Desde el punto de vista psicológico, la lactancia materna prolongada mejora la comunicación y la relación entre mamá y bebé/niño, al mismo tiempo que mejora el desarrollo cognitivo, el ajuste social, las habilidades motoras y el desarrollo temprano del lenguaje. (5)

Por último, en relación a la madre, se ha demostrado que la lactancia materna prolongada asociada incluso a restricción en la dieta, no afecta a la mineralización ósea y aumenta la protección frente al cáncer de mama (más de 25 meses)(6).

Estos datos, unidos a los riesgos producidos por la introducción de la leche artificial (ya mencionados) son un argumento más que de peso para afirmar que la lactancia materna no tiene más límite que el que madre e hijo quieran ponerle.

Proceso negociado de destete 


Si no queremos (o no podemos, bien sea por factores físicos o emocionales) continuar con la lactancia, a partir de los dos años y medio o tres años podemos optar por el llamado “destete negociado”. Se trata aquí de hablar con el niño, explicarle nuestros sentimientos, y llegar con él a una especie de acuerdo que nos permita ir destetándole de manera paulatina y respetuosa.
"De Mare a Mare" Concurso de lactancia materna"
No es aconsejable, aunque a veces se practica, el llamado “destete por abandono”, en que la madre se aleja del niño unos días con la esperanza de que cuando vuelva ya no se acuerde y se haya destetado. Esto provoca en el niño una sensación de desconcierto y abandono que le produce ansiedad y a veces tiene el efecto contrario al buscado, con el consecuente desgaste emocional tanto para la madre como para el niño.

Además, tenemos que tener en cuenta que “para destetar a un niño hay que darle todas esas cosas (que le ofrece el pecho), cariño, contacto, consuelo… por otros medios (…). Para destetarlo hay que jugar más con él, leerle más cuentos, enseñarle más canciones, admirar más sus dibujos, escuchar con más paciencia sus razonamientos, hacerle más cosquillas, darle más besos…”(7)

Por otro lado, con el destete gradual, la disminución de la secreción de leche y la regresión de la glándula mamaria ocurren lentamente evitando problemas.

El proceso de destete, que como hemos dicho tiene que ser gradual (“destetar no significa negar la teta totalmente”(8), puede verse favorecido con consejos básicos(9):
  • No ofrecer, no rechazar. Intentar adelantarse a su necesidad para que no se “pase de rosca”, y si no se puede dárselo
  • Distracción. Identificar los lugares y momentos en que habitualmente lo pide para evitarlos.
  • Sustitución. Cuando tenga hambre se le puede ofrecer otra comida, cuando tenga sueño puede cogerlo en brazos el papá, cuando quiera mimos se le pueden ofrecer cosquillas, caricias y muchos besos…
  • Aplazamiento. Con un niño se pueden negociar los momentos que a la madre le resultan incómodos, como por ejemplo el parque, el supermercado o las visitas familiares.
  • Limitar el tiempo de cada toma. Se puede negociar con el niño “un chupito”, o mientras contamos hasta x, o mientras el reloj de arena cae…

Yolanda González ofrece en su libro (10) una alternativa “festiva” al destete, fácil y exitosa. Consistiría en negociar con el niño un tiempo de destete paulatino que culminaría en una fiesta o celebración de toda la familia en que el bebé y su mamá anuncian que han dejado la tetita, a modo de despedida y cierre. El objetivo de esta estrategia es conseguir que el niño se implique de manera activa en el destete, se sienta importante en el proceso y lo recuerde como un paso positivo hacia su independencia.

Foto de Redes de solidaridad
En cualquier caso, durante el tiempo que dure el destete es imprescindible mirar y escuchar al niño, pues puede haber señales de que el destete va demasiado deprisa: regresiones en su comportamiento, más despertares nocturnos, incremento de la dependencia, agresividad o síntomas físicos como molestias estomacales y estreñimiento.

“Si la madre es capaz de escucharse a sí misma y es sensible a las señales de su bebé, está segura de su decisión y no siente ningún tipo de culpabilidad, es menos probable que el bebé tenga problemas en esta etapa y seguro que estará actuando de la manera más acertada. Un destete gradual y con amor es reconocer que la lactancia es mucho más que leche”(11).

Bibliografía

1. "La lactancia prolongada y el destete". Curso On Line Fedalma.

2.Yolanda González. Opus cit. Pag. 239

3.La lactancia prolongada y el destete”. Curso On Line. Fedalma

4.http://www.lactando.org/infolac/destete.pdf

5.Isolina Riaño Galán. Lactancia prolongada ¿Tiene inconvenientes?. Documento del curso Fedalma.

6.Ibidem.

7.Carlos González. Un regalo para toda la vida. Temas de hoy, Vivir mejor. Pág. 219

8. Yolanda González. Opus cit. Pag. 238

9.http://www.lactando.org/infolac/destete.pdf

10. Yolanda González. Opus cit. Pag. 236-7

11. “La lactancia prolongada y el destete”. Curso On Line. Fedalma 





viernes, 13 de abril de 2012

LA LACTANCIA DE TRILLIZOS DE NOEL


Rescatamos este artículo que en 2009 El País hacía sobre la lactancia materna con trillizos de Noel. Esperamos que os guste.
La lactancia materna también es posible en caso de partos múltiples
  
Por Mónica L. Ferrado. 23.6.2009
  • La organización y el apoyo psicosocial son clave para la madre de trillizos

Noel tiene trillizos: Bruno, Mateo y Manuela. Como ocurre en muchas gestaciones múltiples, fueron prematuros. Pesaron entre 1.300 y 1.800 gramos. Para su frágil salud, la leche materna es un bien precioso porque contiene proteínas, grasas e inmunoglobinas. Noel tuvo claro desde el principio que quería amamantarlos.

Casi la cuarta parte de las mujeres que tienen un parto múltiple deciden no amamantar a sus bebés porque creen que no van a tener suficiente leche, o porque la organización resulta complicada. Sin embargo, el cuerpo de la madre está preparado. Eso sí, la multilactancia requiere apoyo social y emocional.

Dar el pecho a más de un bebé, es decir, la multilactancia, es posible si se logra tener confianza en el propio cuerpo, y si el entorno comprende y apoya a la mamá, afirma Gema Cárcamo, presidenta de Multilacta-Lactancia Materna, una asociación de apoyo a las mujeres que dan el pecho especializada en partos múltiples. "La mayoría nos preguntan: '¿Tendré suficiente leche?'. La respuesta es sí. La lactancia de gemelos o trillizos puede ser tan normal como la de un solo niño porque el cuerpo de la mujer responde a la estimulación de sus hijos de forma proporcional. La diferencia está en que es más agotador", dice Gema.


Noel ha conseguido amamantar a sus tres bebés durante un año

Noel trabaja en casa y contó desde el principio con ayuda familiar. "Eso ha ayudado mucho, corre con ventaja", reconoce. También aplicó grandes dosis de organización. "En el hospital ya me enseñaron a dar el pecho a dos a la vez. Al llegar a casa establecí un ritmo de alimentación para que dos bebés succionaran 10 minutos en cada uno de mis pechos, y el tercero, 10 minutos repartidos en los dos", explica. A los tres meses, Noel dedicaba, con ayuda, una hora y media a cada toma. Sola, tardaba dos horas. Por eso empezó a alternar el pecho con biberones de leche maternizada.

"Cuando da el pecho, la mamá tiene que disfrutar. Cada mujer tiene su propia lactancia, y todas están bien si ella se siente bien. Más vale un biberón que dar la teta de mala gana", afirma Gema, que tiene gemelos. Como asesora de Multilacta, también ha ayudado a muchas mamás a conocer las diferentes técnicas que existen. La asociación cuenta con grupos de apoyo en toda España (www.multilacta.org). 
Algunas mamás prefieren amamantar a los niños de uno en uno. Es la opción que más tiempo consume. Otra posibilidad consiste en poner a dos de ellos a mamar a la vez. Cuando son trillizos, el tercero espera su turno cerca porque así está más tranquilo. Después, mama un poco de cada pecho. En la siguiente toma, el último debe ser el primero. Llevar un calendario es fundamental.

"La leche se adapta a este juego y es muy homogénea", afirma Gema. Aún hay otra posibilidad: amamantar a dos niños y dar a uno de ellos biberón de leche de fórmula o extraída de la propia madre con el sacaleches.

La madre deberá cuidarse mucho porque el desgaste físico es mayor. Hay que descansar todo lo que se pueda. Beber mucho y comer una dieta a base de alimentos sanos y nutritivos, evitando las grasas saturadas y los dulces.

Noel ha podido dar el pecho a sus hijos un año. El destete tampoco ha sido fácil porque su cuerpo estaba acostumbrado a producir mucha leche. "Poco a poco dejé de darles una toma y sólo mantuve la de la tarde", explica. "Al irnos de vacaciones, estaban distraídos y ni se acordaban de la teta. Al volver, decidí no darles más. La nena ni se enteró. Pero los varones lloriqueaban y si los agarraba en brazos buscaban el pecho. Decidí que si piden los distraigo, pero si insisten no se lo niego".

jueves, 12 de abril de 2012

EL DESTETE I

Con esta entrada inauguramos una serie de artículos dirigidos al destete y todo lo que lo rodea. Comenzamos aquí por definir el significado que tiene la palabra destetar y analizamos las edades del destete, como punto de partida a un tema que causa gran debate y preocupación entre las madres. Esperamos que lo disfruteis.


Texto de Raquel Lozano, asesora Multilacta-Toledo.



“Las palabras pueden ser como rayos X, si se usan apropiadamente: lo atraviesan todo”
Aldous Huxley (1894-1963), novelista y poeta inglés



“Dando vida” Ganadora del primer Concurso Art Teta

Prácticamente todos los libros sobre crianza, y en especial los que tratan sobre lactancia, hablan sobre el destete, sus tiempos, su implicación emocional… En uno de ellos, escrito por el conocido pediatra Carlos González (1), encontramos una definición muy clara, así como una explicación de por qué la palabra destete se usa desde hace tiempo con una connotación equivocada. Y es que, como ocurre con la subida o bajada de la leche, llamada de una forma o de otra en función del país en que nos encontremos, el término destete puede ser un tanto confuso.

El término destete

En castellano, destete es el momento en que el bebé abandona la teta, sea por iniciativa propia o de la madre, es decir, destetar significa literalmente quitar la teta. La definición que da el diccionario no recoge el papel del bebé, sino que explica: “Hacer que deje de mamar el niño”. A lo mejor es porque en los últimos cincuenta años pocos han sido los niñosa a los que se les ha dejado elegir el momento de su destete...

Sin embargo, el término inglés weaning significa “acostumbrar a un niño alimentos distintos de la leche de su madre”, lo que no implica que el destete sea un momento concreto en el que el bebé deja el pecho, si no que es un proceso durante el cual el bebé pasa de ser exclusivamente amamantado por su madre a comer otro tipo de alimentos, desplazando poco a poco la lactancia hasta que esta se ve sustituida por la alimentación de un adulto.

En resumen, en castellano destete es un momento, en inglés es un proceso. Por eso numerosas traducciones hablan de destete a los 6 meses, siendo esto incorrecto en nuestro lenguaje e implicando que muchas madres vean como lógica esa edad de destete, cuando no lo es.

Cifras de destete

Aunque nos parezca mentira, todos los niños llegan a destetarse, con nuestra implicación o sin ella, aunque no sea lo más habitual esperar a que sea el niño el que tome esta decisión. Lo que sí que tiene que quedar claro es que no existe ningún motivo nutricional o psicológico que nos obligue a destetar a una edad en concreto, a no ser que una enfermedad o tratamiento de la madre la obligue a hacerlo, y aún en estos casos existen opciones. Es decir, no existe una edad recomendada para destetar, y el hecho de que un bebé menor de un año oponga menor resistencia activa al destete (porque no tiene mecanismos tan desarrollados como otro más mayor) no quiere decir que esta edad sea ni recomendable ni menos dañina para él.

Por lo tanto, ¿cual es la edad normal de destete? Pues depende del lugar, la realidad sociocultural, la abundancia de alimentos, el momento histórico o la situación local.

Desde un punto de vista biológico, todos los niños se destetan antes de los 6-7 años, pues a esa edad empieza la caída de los dientes de leche y con ella el cese de la fabricación, por parte del organismo, de una enzima llamada lactasa, un tipo de β-galactosidasa, imprescindible en el proceso de conversión de la lactosa, azúcar doble (disacárido), en sus componentes glucosa y galactosa. Esto implica que ningún adulto, o niño mayor de 7 años, podría tomar leche de ningún tipo (incluyendo las de otros mamíferos) si no fuera por una mutación orgánica que no todos poseemos, lo que implica que muchas personas no toleren los lácteos o tengan intolerancia a la lactosa.
Desde el punto de vista sociocultural, Rosa Jové (2) recoge varios estudios sobre la disparidad de edades de destete en las diferentes realidades socioculturales. A pesar de todo ello, tanto la OMS como las Asociaciones de Pediatría hablan de una lactancia exclusiva de 6 meses, que debe seguir siendo predominante hasta el año (a pesar de la introducción de la alimentación complementaria) y prolongarse hasta los dos años o más siempre que madre y bebé se encuentren a gusto.

Existen otros patrones de destete que pueden ayudarnos a entender las diferencias entre patrones biológicos y culturales (3):

  • Destete al alcanzar el triple o cuádruple del peso de nacimiento: La explicación del triple del peso sólo serviría para los mamíferos pequeños, mientras que la del cuádruple de peso indicaría una media de 27 meses para los niños y en torno a 30 para las niñas (cifras calculadas en EE.UU.)
  • Destete al alcanzar un tercio del peso del adulto: Según esta explicación, el destete debería producirse entre los 4 y los 7 años
  • Destete en función del tiempo de gestación: No es válida porque no existen ningún mamífero que de pecho justo el tiempo de gestación: o dan más o dan menos. En el caso de los humanos, si los comparamos con los primates grandes (gorila y chimpancé) con los que comparten más semejanzas, el destete debería producirse entre 6 y 7 veces la duración de la gestación, unos 4,5 años
  • Destete en función de la erupción dental y la madurez inmunológica: En los humanos, ambos fenómenos tienen lugar en torno a los 6-7 años

Desgraciadamente, en España los últimos datos aportados del 21,2% de lactancias materna exclusivas a los cuatro meses son bastante desalentadores (4), a pesar de estar bastante desactualizados.


Referencias bibliográficas
  1. Carlos González. Un regalo para toda la vida. Temas de hoy. Vivir Mejor. Pág. 217-218
  2. Rosa Jové. La crianza feliz. La esfera de los Libros. Pág. 180-181
  3. Katherine A. Dettwyler. “Lactancia prolongada”. Brestfeeding abstract, 1994. Vol. 14, nº 1
  4. Informe Técnico del Comité de Lactancia de AEP. Anales Españoles de Pediatría, 1999. Nº 50. Pág. 333-340.

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